Portada » Carolina Agüero
En nuestra época existe una pulsión común en muchos artistas, quizás síntoma de la pandemia mundial, de la búsqueda de un espacio de recogimiento producto del repliegue obligado, que llevó a un espacio interno relegado en un segundo plano; quizás por la vorágine de la sociedad occidental, sumida en un sistema que no permite un descanso. En este clima, Carolina realizó un trabajo interno, de memoria, que le permitió indagar sobre sus antepasados: su origen o casta en el pueblo Kawésqar. Así comenzó su viaje
al sur de Chile, donde buscó reconstruir esta memoria.
La visión de la artista presenta un espacio común donde la naturaleza, la autora y la imagen se conectan de manera horizontal, preguntándose qué hay más allá de ello, conectándose con el espíritu universal.
SOBRE EL LIBRO
”Camino a mis ancestros” es una invitación a sumergirse en un viaje íntimo a través de:
Paisaje, cuerpo y territorio La conexión sagrada con la tierra como espejo de identidad.
El devenir de la obra Autorretratos, bordados y cianotipias que tejen diálogos con la naturaleza, creando poesía visual.
✨ Transformación identitaria Un recorrido sin mapas, donde lo ancestral guía la reinvención del ser.
Camino a mis ancestros
110 páginas
Tamaño 20×15 cm
Interior papel boom
Tapa RB con pilimate
Costura a la vista
Fotografías: Carolina Agüero
Fotografías intervenidas FotoBordado: Carolina Agüero
Editor: Freddy Ojeda
Texto: Juvenal Barría
Narval, es un colectivo independiente y autosugestionado orientado a la creación y difusión de proyectos fotográficos de sus integrantes. Esta conformado por 4 fotografes quienes están encargados del trabajo de curatoria, edición, encuadernación y difusión.
El Gato de la Acequia es una editorial inexistente que la autora ficcionó para poder nombrar y autoeditar sus propias publicaciones financiadas por Fondart. Valora el fotolibro como pieza de circulación identitaria, coleccionable, reeditable, con la capacidad de ser revisitado sin límite de tiempo ni espacio.
Gato Negro Ediciones publica libros como artefactos políticos: breves, negros, urgentes. Su catálogo reúne voces disidentes, visiones críticas y escrituras que inquietan el orden de las cosas. Edición como conjuro, papel como territorio de resistencia.