Portada » Taller Cuadrado
Ediciones Taller Cuadrado es un proyecto editorial independiente que nació en la ciudad de Rancagua en el año 2025. El proyecto se presenta como una plataforma dedicada a la difusión y valorización del trabajo fotográfico autoral, con un enfoque especial en las prácticas documentales contemporáneas que se desarrollan fuera de los circuitos tradicionales.
Se centra en dar visibilidad a fotógrafas/os de la región de O’Higgins, así como de otros lugares donde las oportunidades de exhibición, publicación y circulación son escasas o inexistentes. De esta manera, el proyecto se establece como un espacio crítico que busca descentralizar la producción visual, creando oportunidades concretas para que las obras fotográficas —especialmente aquellas relacionadas con procesos documentales— puedan acceder a formatos editoriales cuidados y a nuevas audiencias.
Taller Cuadrado impulsa una fotografía comprometida con el territorio, la memoria y los cambios sociales, entendiendo la práctica documental no sólo como un registro, sino como una herramienta de reflexión y construcción de narrativas.
Espacio permanente de difusión y comercialización de fotografía chilena y latinoamericana, que nace con el objetivo de acercar la disciplina fotográfica a un público amplio y masivo. El 2018 se crea FLACH Editorial, que ya cuenta con tres publicaciones.
Taller Libro Fotoquímico es un proyecto editoral de creación y producción único en Chile y el extranjero, donde se desarrollan proyectos fotográficos en formato Libro de Artista, conjugando técnicas fotoquímicas del siglo XIX desde un enfoque contemporáneo y procesos de encuadernación, para la realización de ejemplares únicos.
Lautaro Ediciones es un proyecto editorial independiente que nace el 2018, dedicado a la edición y a la investigación en torno a las prácticas fotográficas contemporáneas. Una plataforma para la difusión de fotógrafxs y artistas nacionales. Proyecto dirigido por Cristian Ochoa @cristian._.ochoa
El Gato de la Acequia es una editorial inexistente que la autora ficcionó para poder nombrar y autoeditar sus propias publicaciones financiadas por Fondart. Valora el fotolibro como pieza de circulación identitaria, coleccionable, reeditable, con la capacidad de ser revisitado sin límite de tiempo ni espacio.